El virus del VIH es el causante de la epidemia del SIDA. Esta epidemia alcanzó su período de máxima infección en los años 90. A partir de 1996 se comenzaron a generalizar los tratamientos antirretrovirales de gran actividad.
Según los datos de ONUSIDA, la cifra de personas infectadas por el VIH en todo el mundo asciende a más de 33 millones.
África subsahariana sigue siendo la región más afectada por el VIH, ya que le corresponden en torno al 67% de las personas que viven con el virus y sobre el 72% de los fallecimientos por sida producidos en todo el mundo.
La infección por VIH se produce cuando entra en el organismo cantidad suficiente de este virus y es detectado en sangre. Entonces se habla de individuos "portadores" o "seropositivos". En esta fase, el virus puede ser transmitido a otras personas, aunque no haya ningún síntoma asociado.
El VIH es un virus y, como todos ellos, incapaz de reproducirse por sí mismo. Para que el VIH forme nuevos virus, necesita los mecanismos de replicación de las células a las que son capaces de infectar.
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